La búsqueda ejecutiva también cambió → importa cómo elegimos, no solo a quién.

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Toda búsqueda ejecutiva tiene impacto organizacional. Sin embargo, hay decisiones de incorporación que, por el alcance del rol y el momento del negocio, condicionan de forma decisiva el rumbo estratégico de la organización.

En esos escenarios, el principal riesgo no es el talento disponible —habitualmente sólido y calificado— sino el proceso de decisión que conduce a la elección final.

El error estratégico no es incorporar a un “mal” ejecutivo.
El error estratégico es no aplicar criterio en la decisión.

En estos escenarios, acelerar el proceso sin un diagnóstico profundo suele ser una falsa eficiencia. Las decisiones tomadas bajo presión o con información incompleta tienden a generar costos altos: rotación temprana, desgaste interno, pérdida de confianza y retrocesos estratégicos difíciles de revertir.

Una búsqueda ejecutiva estratégica requiere tiempo, criterio y claridad. Claridad sobre el momento real del negocio y sus tensiones. Precisión sobre lo que se espera del rol, más allá del título. Evaluación integral del candidato, considerando trayectoria, estilo, valores y capacidad adaptativa. Y un acompañamiento cercano durante todo el proceso.

En un contexto atravesado por la inteligencia artificial y el cambio permanente, el error ya no está en no incorporar rápido, sino en incorporar sin criterio. Porque cuando el liderazgo es clave, elegir mal no es un desliz operativo: es una decisión estratégica fallida.

En Acento Executive Search creemos que el futuro no se lidera con recetas ni con atajos.
Se lidera con criterio, pensamiento crítico y decisiones conscientes.

Por eso, no buscamos solo ejecutivos eficientes.
Acompañamos a las organizaciones a elegir a quienes puedan pensar, innovar y liderar cuando la complejidad es la regla y la eficiencia ya no alcanza.

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